Nuntius de Oro 2025
Muy a pesar de lo que diga el calendario, estoy bastante seguro de que el 2025 tuvo (al menos) 36 meses. Una extraña niebla de perpetuidad parece conectarlo, sin un corte demasiado claro, con la segunda mitad del año pasado. Tal vez por eso, y como mencionaba en el encabezado, este 2025 fue un año intenso. No en un sentido estrambótico y catastrófico, sino más bien por continuar en el curso de sobrecarga y hundimiento general que comenzó el año pasado. Sin mucha hipérbole, mis dos áreas de trabajo (docencia universitaria e investigación) están directamente en la mira de lo que bien puede ser el ajuste más grande en la historia macroeconómica de mi país. Naturalmente, eso implica malas noticias para mi (al menos). Pero, así como digo eso, también puedo destacar que en un escenario general de incertidumbre y adversidad, todo parece indicar que conseguí encontrar nuevas formas de sustento económico, formar nuevos grupos de trabajo, y en general surfear (a cierto coste personal, pero surfear al fin) un año que en general ha sido bastante complejo para la enorme mayoría de mis allegados. En esa línea, y aún sin hipérbole, realmente siento que "no me puedo quejar" de este año. Si bien la sobrecarga laboral puede haber implicado varias noches sin dormir y una mucho menor dosis de tiempo libre de la que deseaba para este año, me las supe ingeniar para mantener la flama de los hobbies activa, conocer nuevos espacios, profundizar vínculos hermosos y tener alguna que otra aventura. En ese contexto, ¡repartamos cráneos voladores para aquellos pocos candidatos que, por mero acto de presencia, supieron acaparar los escuetos galardones de este año!
Las categorías y candidatos para este año, en orden aproximado de aparición, son:
- BANDA DEL AÑO: El Kuelgue, Wind Rose, HUNTR/X
- LECTURA DEL AÑO: Perception and It's Content, El Poder del Ahora, Berserk Deluxe (Vol.1-3)
- PELÍCULA DEL AÑO: El Cónclave, Interstellar, Gladiador 2, K-Pop Demon Hunters, Mary Poppins Returns
- SERIE DEL AÑO: Cobra Kai (Temporada 6), Adolescence, Andor (Temporada 2), El Eternauta
- EVENTO DEL AÑO: Semana en Mar Azul, Bosque de Arrayanes, Recital del Kuelgue, Doble Mandato Presidencial, Cata de Vinos en Mendoza, Finde Nerdicon en Mar del Plata
- ANTAGONISTA DEL AÑO: el Oso Bucanero (Frostgrave), el Lord Liche (Frostgrave), la Dirección Nacional Electoral, el primer Black Knight (Dark Souls)
- MINIATURA DEL AÑO: Lindirion (Elfo FLFB), Alinor ("Radagast" FLFB), Morkar (Gnoll), Sedequias (Flagelante profeta), Dalila (Frostgrave Taumaturgo), Dathan (Man-at-arms Frostgrave)
- PARTIDA DEL AÑO: Sneaky Endevour (Ashardalon), La Biblioteca (Frostgrave), Loot the Cart (Frostgrave), La caída de Nurgloth (Vermintide II), Batalla en las Profundidades (Age of Fantasy), Emboscada de Morkar (FLFB), Astoride-H Commander Fest (MtG), Warcraft 3 Navideño
- JUEGO MÁS BUGGEADO DEL AÑO: Cloudpunk (Ps4), Frostgrave
- JUEGO DE MESA DEL AÑO: Gloomhaven: Jaws of the Lion, Triplets, The Mind, Kien Para Ké
- VIDEOJUEGO DEL AÑO: Cloudpunk (Ps4), Amid Evil (PC), Abzu (Ps4), Dark Souls (Ps4), The Witness (Ps4), Bloodshed (PC)
- ????? : ??????
Ganador: BERSERK Deluxe (Vol. 1-3)
Ganador: Gladiador 2
Ganador: El Eternauta
Ganador: Bosque de Arrayanes (not-)Hardcore
Ganador: el Lord Liche (Frostgrave)
[(1) El Oso Bucanero destroza a la aprendiz Dalila a 3 pulgadas de la victoria. (2) Una de mis interacciones habituales con el Black Knight. (3) El temible y super estético logo de la DINE, aliada al Lord Liche]
Ganador: Alinor ("Radagast" FLFB)
Bueno, bueno, bueno...acá es donde se termina el llanto. Terminaba los Nuntius de Oro 2024 con un deseo de "recuperar el ocio" y, si bien me hubiese gustado tener más tiempo y jugado más videojuegos y coso.... no puedo decir que no me las haya ingeniado para tener buenos momentos de ocio durante este acelerado y tumultuoso año. El único detalle es que casi todo ese tiempo de ocio estuvo dedicado al "hobby" (i.e. al hobby de pintar y construir miniaturas para wargames). De hecho, 2025 ha sido el año que más horas le he dedicado al hobby desde que lo registro, con un nuevo récord de 163hs (wooo!). En todo ese tiempo pinté unas 58 miniaturas por completo (con diferentes niveles de pretensión y velocidad), "tiré color" a otras 11 (que aún no considero terminadas) y... por sobre todo.... pinté unas 43 piezas de escenografía grande impresas en FDM y otras 16 piezas pequeñas. Muchas de estas últimas fueron mero aerosol(es) + pincel seco, y la idea es retocarlas y terminarlas en este 2026. Pero diría que en su conjunto consiguen (¡finalmente!) dar la impresión de ser una "ciudad" en ruinas con la que tanto fantaseaba de chico, si bien en un estilo arquitectónico más afín a Fesltad que a Mordheim.
Ganador: La Biblioteca (Frosgrave)
Tal vez sea por lo escueto del tiempo, o por lo nuevo de algunas experiencias, pero otras cosa que no faltaron fueron partidas memorables. Tras una docena de partidas esporádicas distribuidas a lo largo de tres años, la misión 9 ("Sneaky Endevour") nos mostró la terrorífica fuerza de Ashardalon en toda su dracónica persona. No solo eso: procedió a diezmar a la party, que hubiese perdido el encuentro de no ser porque el último jugador llegaba justo a cumplir el objetivo (huir con un ítem) usando todos sus puntos de movimiento. Solo el tiempo dirá si el año que viene tendrá al mismísimo dragón soberano de Firestorm Peak entre los candidatos al Antagonista del Año. El que sí había figurado el año pasado era Nurgloth, invicto campeón del caos residente en el Castillo Drakenfells...hasta este año, cuando finalmente pudimos derrotarlo con una combinación de estrategia, táctica, columnas, e itemlevel, en una partida muy memorable. Otro "boss" que se ganó mis respetos fue el arriba fotografiado Morkar, qué probablemente hubiese eliminado a mi party de FLFB en una emboscada, de no ser porque Alinor (también fotografiado arriba) usó lo que aprendió con Gandalf para meterle un palazo melee, empujarlo de una colina y derrotarlo a puro daño de caída (y orto). El hecho de que lo que acabo de describir fuese el resultado real de las mecánicas de Five Leagues from the Bordelands es algo que hasta el día de hoy me sorprende, y que hizo esa partida sumamente memorable. Pero tampoco faltaron las partidas memorables por cuestiones menos mecánicas: Jovak/Horacles/CubeMaster concreto una muy merecida y esperada mudanza, y no hubo mejor forma de celebrarlo que jugando unas partidas de Commander. De no ser eso lo suficientemente memorable, ¡pude jugar con el mazo de Cloud y matar a alguien usando la reunion de Sephiroth! Awante Universes Beyond, siempre lo banqué (?). Pero un hito aún más increíble fue el jugar partidas de Warcraft 3 con mi novia y su hija. Todavía no puedo creer estar en una línea temporal donde la vida me regale esta oportunidad (...en parte porque el Wacraft 3 debe ser el más complejo RTS para hacerlo xD). Algo que solo puede haber sido superado por las partidas de a 4 que jugamos con ellas y el hermano de mi novia en Navidad, y que desde un punto de vista estrictamente emocional, esta probablemente haya sido la partida más memorable de todas. Las tres partidas restantes, una de Age of Fantasy y la otras dos de Frostgrave, tienen el añadido de todo el "trabajo" adicional que las rodea, así cómo de su lugar para sedimentar lo que fue la gran marca característica de este año: las partidas en La Ciudadela de los Confines. "Loot the Cart", fue el tercer escenario de la campaña Thaw of the Lich Lord (cuyo enemigo se llevó al cráneo de Antagonista del Año) y me enfrentó contra la banda @TerraArcana, principal organizador y mi punto de conexión con este nuevo espacio y grupo. Destaco esto porque este trasfondo de afecto probablemente haya ayudado a que, cuando se hizo evidente que nuestras bandas no podían destruir a los monstruos etéreos enviados por el Lord Liche, ambas combinaran (literalmente) sus hechizos para destruirlas...algo que, nuevamente, no tenía idea de que podía darse mecánicamente hasta que fue necesario que se dé. Y, además, ¡es la publicación más likes en el nuevo instagram! 😅. Instagram que se abrió, de hecho, con una publicación sobre la Batalla en las Profundidades, mi primera contienda de Age of Fantasy contra un oponente nuevo en años... ¡que también aprovechaba para despuntar el vicio tras un largo hiato! Más aún, fue una excusa perfecta para reutilizar piezas de escenografía que no suelo poder emplear, y mi primer contacto con un tipo de ejercito totalmente diferente a los que suelo enfrentar: los enanos. Sigo pensando que, si bien gané la partida por puntos (...colgándome del arco con tres eslizones medio muertos), Emilio ganó cada una de las batallas. Al terminar la contienda, en perfecta consonancia con el lore (¡que Emilio roleaba como digno guardian de La Ciudadela!) los enanos no habían cedido ni un paso. Tanto me gustó (como me cagó a palos) el army, que estoy decidido a hacerme uno para este 2026.
Por último, La Biblioteca se lleva el cráneo volador por concretar un berretín que tenía desde la infancia. Como toda persona que jugaba wargames a sus doce años, me pasaba horas mirando las páginas de reglamentos y revistas como las White Dwarfs deslumbrado por los imposibles campos de batallas plagados de escenografía temática y descriptiva, idónea para la caracterización de la peculiar condición en la que les tocase enfrentarse a las fuerzas, y luego las comparaba con las modestas cajitas de cartón pintado que (con suerte) teníamos en nuestras planísimas mesas. En el momento, esa distancia me parecía insalvable. Pero desde que volví al hobby, con el poder adquisitivo de un adulto responsable y el Espíritu de la Máquina encerrado en mi impresora 3D, la distancia se ha ido reduciendo considerablemente. La Biblioteca propone como escenario que las bandas de magos encuentran una laberíntica biblioteca subterránea mayormente intacta y pretenden zaquearla. Prepararse para la partido implicó un montón de cosas: encontrar una manera de armar muchas (unas 25) bibliotecas en poco tiempo, imprimir las estalactitas y pintarlas (...hasta altas horas de la madrugada anterior) y luego trasportar y disponer todo. Para lo primero conté con la ayuda de mi novia y de su hija, con quienes pasamos una linda tarde artesanías. Para lo segundo, Wholi3D se hizo presente con los últimos goles de su emprendimiento. En esto también resulta significativa esta partida, que en última instancia fue, como todos, un esfuerzo colectivo (o, al menos, una evidencia más de lo afortunado que es uno con la gente que lo rodea). Una vez allá, la suerte designó que no fuesen dos sino tres bandas de magos las que se enfrentasen en mi mesa... y no hubo ningún problema porque había(mos) preparado terreno de más. Incluso si quedaba espacio para la mejora, incluso si la pintura había sido rápida y bleh, cuando finalmente desplegamos todo y tuvimos todo armado finalmente pude sentir esa sensación de "mesa de White Dwarf" en una mesa mia: la biblioteca era innegablemente una biblioteca, ¡e innegablemente subterránea! Escaleras descendían al terreno, que combinaba ruinas, libros y pequeñas mesas y otros decorados. Pilares de piedra desnuda daban la impresión de una gigantesca caverna natural, y la manta texturada como piedra terminaba de sellar la propuesta. Con la ayuda de mis seres queridos, y en un nuevo recinto que me conectaba con una comunidad nueva como las que siempre leía en foros de niño, me transporté inmediatamente a ese rincón subterráneo de Felstad.... ¡y encima me llevé casi todos los tesoros que había! ¡Yeah!
Ganador: Cloudpunk (Ps4)
Joseph McCullough, te adoro, gracias por los juegos que hacés y haz hecho, por favor nunca te detengas. También, por favor pedile a un editor que revise como ordenas las reglas y a un par de jugadores si no se te escapó algún detalle que pueda ser relevante durante la partida. Frostgrave no pretender ser un juego competitivo. Esto se ha sido explicitado muchísimas veces por el autor en distintos foros, e implica que el juego tiene que abordarse con un dosis incluyo mayor de caridad y buena intención de la que uno normalmente necesita cuando aborda un wargame. Pero, a pesar de eso, el reglamento tiene un par de detalles que, incluso si no califican de "bugs", son cuanto menos... cuestionables. Comenzando con el hechizo Belleza (aquel que el Oso Bucanero consiguió traspasar), el cual simplemente no es lo suficientemente específico como para saber cómo usarlo. "Any member of an opossing warband must make a Will Roll with a target number equal to the Casting Roll if they wish to do any of the following actions:..." tras lo cual hay una lista de acciones. Todo hermoso, pero ¿cúando hace la tirada? y, sobre todo, ¿qué pasa si falla la tirada? ¿pierde esa acción? ¿puede hacer otra? ¿qué pasa con hechizos ofensivos como Granada, que son afectados por esta tirada? ¿la tira a otro lado? ¿se le cae en los pies?. En toda situación en la que se use Belleza (que forma parte del arsenal defensivo de bastantes magos) van a surgir estas preguntas. Y simplemente no hay ninguna respuesta en ningún lado. Otros hechizos, como "Luz Cegadora" dicen que su objetivo "no puede combatir", algo que suena muy claro hasta que las reglas de combate implican siempre tiradas enfrentadas. ¿Qué quiere decir exactamente? ¿Qué no pueden tirar dados en combate? ¿Qué no pueden iniciar un combate? ¿pueden "trabar" un combate cuerpo a cuerpo, pero sin golpear? A decisión del consumidor. Después hay reglas en lugares inhóspitos, como reglas especiales de los ataques de los monstruos (e.g. "Veneno") que no están en la sección de "reglas especiales" (junto con otras como "Fuerte"), sino en las de combate. Lo mismo pasa con las restricciones para quien puede tener qué ítems mágicos y cuántos, las cuáles están escondidas en tres secciones diferentes con varias decenas de páginas en el medio. Y, si bien no son "bugs", hay varias cosas que claramente parecen "exploits" involuntarios: como el combo de crear pergamino + hacer poción que está tan, pero tan roto (e hizo a los Penitentes de Gideon tan, pero tan burdamente ricos), que apuesto a que motivó la nueva "regla opcional" del último suplemento que prohíbe la venta de objetos creados mágicamente. O el hechizo "Empujar", que describe en lujo de detalle sus usos ofensivos, pero deja abierta la posibilidad de usarlo sobre tus propios soldados para conseguir resultados burdamente más eficientes que los hechizos "amistosos" diseñados para ello ("Salto"). Lo que le arrebata a Frostgrave este cráneo volador es que, a decir verdad, ninguna de estas cosas va a en contra del espíritu del juego. El autor ha admitido públicamente que en la primera versión que envío a la prensa directamente olvidó incluir una condición de victoria para los escenarios (...razón por la cuál dicha condición también permanece esotéricamente escondida en la segunda edición). Si estás intentando mixnmaxear Frostgrave, realmente no estás entendiendo el espíritu del juego....algo distinto a lo que pasa con Cloudpunk: el juego más pretensioso (en el mal sentido) que jugué en mi vida y que, si bien tampoco es el tipo de cosas que se min-maxea, a veces no es ni siquiera el tipo de cosa que funciona. Cámara que rutinariamente se traba (obligándote a salir del juego para resetearla), personaje muy determinado a caminar en una dirección en forma permanente (sin importar que comande le des), sonidos que se buguean al entrar en un túnel y continúan en forma constante, un colapso total de la UI en múltiples instancias y, mi favorita (aunque la menos relevante): la posibilidad de cumplir y fallar una quest al mismo tiempo porque alguien codeo mal un timer. Si los "bugs" del Frostgrave son detalles explotables por jugadores malintencionados, los bugs del Cloudpunk activamente te hacen preguntarte "¿por qué sigo jugando esta cosa?". Por esto, y por su reiterada y persistente presencia durante la totalidad del juego, Cloudpunk se lleva el premio al juego más buggeado de mi 2025.
Ganador: Gloomhaven: Jaws of the Lion
Esta categoría estuvo bastante definida desde bastante temprano en el año, aunque los últimos meses metieron un par de candidatos adicionales que realmente sorprendieron. Triplets es uno de estos juegos sencillos de la editorial Maldón que no para de sorprender en su relación precio-calidad. Es ideal para jugar con la Piki, o con cualquiera que pasar un ratito sin mucho drama. Faltaría probarlo escabio. Algo parecido pasa con Kién Para Ké, juego al que le tengo mucha fé en el 2026. No es para nada un juego táctico, y buena parte de la gracia está llevada por el arte del juego que parece directamente levantada de Adventure Time, en el mejor de los sentidos (¡y que pide a gritos re-usar esas cartas en algún otro juego!), pero tiene una premisa muy sencilla, ideal para pasar lindas tardes en familia. Faltaría probarlo escabio. The Mind es literalmente es una experiencia religiosa, que no tiene ningún otro sentido que confirmar que los planes de Dios son perfectos (y/o que nos ha abandonado). Superó la prueba del escabio. Pero, como decía, esta categoría no tiene grandes sorpresas: cuando la División de Juegos Cooperativos de los Nerdicons (Línea Fundadora) decidió dividirse los gastos para adquirir este dungeon crawler cooperativo con mecánicas de campaña "legacy" inmediatamente supe que no íbamos a matar a Ashardalon nunca esta iba a ser una aventura especial. Las "mecánicas Legacy" (i.e. modificar permanentemente los componentes del juego de mesa, haciendo que no puedan re-utilizarse desde cero) son medio como las mecánicas rogue-like en un juego: te meten presión, te meten consecuencia, hacen que no haya retorno... pero también hacen que las cosas sean más significativas cuando ocurren. Y el haber pagado entre tres el juego (y, de por si, a un precio reducido), hace que "romperlo" duela bastante menos cognitivamente, dejando solo el disfrute de esa sensación táctil de progresión. Respecto al juego en sí, el sistema de combate/builds es bastante más complejo de lo que últimamente estoy apreciando en los juegos ("Demasiadas reglas para tan pocas miniaturas", #EmilioDixit).... peeeeeero evidentemente no tanto, porque incluso con pausas de un par de meses conseguimos "volver al juego" bastante rápido. Y, si bien el setting no termina de resultarme destacable, en nuestras ¿siete? misiones completadas hasta ahora, no faltaron momentos de emoción, terror, incertidumbre respecto a la utilidad de la demoledora, y victorias a último momento frente a situaciones totalmente adversas. No tengo dudas de que el 2026 nos encontrará primoreándonos tesoros, poniendo enemigos en el nivel incorrecto, dejando al tanque atrás, y comiendo papitas mientras el ejecutor mata a todos los monstruos del tablero.
Ganador: ?????
Como comentaba al principio de este para-nada-pequeño "resumen", este año no se destacó por mi videojuegación. Arrancó con relativa fuerza, con dos títulos que generaban esperanzas de cara a este galardón. Uno es el ya mencionado (y condecorado) Cloudpunk. El juego básicamente es un simulador de Rapi en la escena introductoria de Blade Runner, con una estética voxel que a mi me gusta bastante. Además, como cualquier juego situado en una distopía cyberpunk, el juego promete tener personajes interesantes y un subtexto sobre las dinámicas societales del futuro inmediato. Sin embargo, como ya se mencionó, el apartado técnico del juego es realmente penoso, con una pésima performance para nada justificada. Dicho eso, la razón por la que no se lleva el cráneo volador (a pesar de probablemente ser el candidato al que más horas netas le dediqué en el año) es principalmente por la escritura. Es pésima. No sé cual es el opuesto de "subtexto", pero bien podría ser "Cloudpunktexto". El tratamiento de todos los temas es increíblemente explícito y superficial, en el peor sentido posible. Más aún, en una narrativa que supuestamente toca dilemas y situaciones problemáticas, el juego solamente recompensa (literalmente, con trofeítos) ciertas decisiones frente a esos dilemas...lo cual deja muy en evidencia el tono snob y predicador de los guionistas. Amid Evil pretendió ser mi "Quake" de este año, ¡y promete mucho! Lo colgué cuando comenzó la hecatombe, pero corre increíble, se ve demasiado mejor de lo que tiene derecho a verse, no tiene ningún sentido (en el buen sentido), y tiene unos diseños de escenario muy interesantes (si bien el diseño de los monstruos no terminó de cautivarme). Abzu y The Witness se llevan la estampa de juegos "la novia descubre cosas chill justo cuando las necesitábamos". El primero finalmente lo pasamos, terminando un pendiente del año pasado. La estética del juego es muy buena, pero no puedo decir que el final me halla conmovido ni un ápice de lo que me conmovió el de The Journey (juego de los mismos creadores y ganador del Nuntius de Oro 2013). En general, diría que no terminé de entender la historia/mensaje del Abzu, fuera de algún concepto ecologista medio general (allí donde el Journey, sin ningún dialogo, conseguí trasmitir un mensaje claro y relevante sobre la resiliencia, la vida, la muerte y el efecto de nuestras acciones en los otros). Por su parte, The Witness promete. No soy gran fan de los juegos de puzzles, y me pasé como 4 horas jugando al hilo y destrabando cositas. En principio, el juego es bellísimo, intrigante y combina esos elementos de simplicidad y complejidad sutil. Pero todavía no conseguimos avanzar demasiado, así que quedará como pendiente para el 2026. Bloodshed entró al final del año como un capricho "a la antigua". Estaba en oferta por meros centavos de dolar, se veía bonito, ni leí reviews y lo probé ("a la antigua"). El juego es un Vampire Survivors en primera persona, con estética al estilo FPS de los 90' (específicamente, del Blood). El juego está bien para lo que es, entretenido y sencillo... pero tiene un par de problemas de diseño en su propuesta. Principalmente (y a diferencia de lo que pasa con el Vampire Survivors), el que únicamente dispares un arma al mismo tiempo penaliza levear cualquier cosa que no sea el arma incial del personaje (o el milagroso primer upgrade que salga). Además, parece que el juego fue literalmente cortado a mitad del desarrollo, y muchas de las features prometidas (para las cuales aún hay espacios en la interfaz) no fueron, ni serán, implementadas en el juego. En ese sentido, deja un sabor medio "shareware": divertido, corto, pero incompleto. Muy acorde a la estética 90era, pero algo perjudicial para coronarse con cráneos voladores. Por último, Dark Souls fue otra cuenta pendiente que se perfilaba como candidato obvio para un Nuntius de Oro y que finalmente abordé durante este 2025...por unas 4 horas. No hay nada malo que decir sobre este juego, que es obviamente genial... pero simplemente no tuve tiempo para jugarlo y, por su naturaleza metódica, criptica y dura, este juego requiere tiempo. Especialmente porque buena parte de lo lindo del juego es su aparto visual, su dirección de arte, y yo soy el tipo de jugador que le gusta andar por ahí mirando la forma de castillitos y sacando fotitos. Otro título más que (¡ojalá!) reciba un poco más de amor en este 2026. Pero entonces...¿quién se lleva el cráneo volador?
Videojuego del Año 2025: ...vacante.
Por primera vez en la historia de este prestigioso galardón, y con todo el dolor de mi corazón, el Nuntius de Oro al Videojuego del Año 2025 quedará vacante. Esto no debería resultar demasiado sorpresivo dadas las métricas de tiempo antes mencionadas. No hay muchas vueltas: en este año que acaba de concluir prácticamente no jugué videojuegos, y los que jugué no llegaron a calar lo suficientemente hondo para llevarse un cráneo volador. Sin embargo, no todo es tristeza y dolor, porque allí donde ningún despliegue de pixeles pude cautivarme este año... sí hubo un juego que no solo consiguió cautivarme, sino sirvió como necesario cable a tierra y marcó el tiempo de muchas de actividades durante este año. Un juego que se merece un cráneo volador ad-hoc
El 2025 fue, sin lugar a dudas, el Año de Frostgrave. No solo porque finalmente conseguí probar las campañas de este juego, el cuál venía ojeando hace años (como se dijo al probarlo, algo que le ganó una candidatura a la Partida del Año 2024). No solo porque jugué 14 partidas de Frostgrave en el año (que a un promedio de 4horas por partida seguramente supera la cantidad de horas totales videojuegadas en el año). Y no solo porque tuve la suerte de jugar en no una, sino dos campañas distintas (una con la denostable banda de Thorak, el brujo cambiaformas, y otra con los Penitentes de Gideon). Sino porque estas campañas vehiculizaron una multitud de proyectos, muchos de los cuales ya fueron mencionados: la mayor cantidad de horas de hobby en un año, armado de mesas que (para mi, al menos) eran de ensueño, compartir dicho hobby con personas amadas y, por sobre todo, conocer una comunidad y un club de juegos como puede ser el de La Ciudadela de los Confines. Para quienes no estén muy en el palo, el wargaming es hobby bastante raro y de nicho, y lo más habitual es hacerlo en grupos muy reducidos...generalmente limitados a la familia y/o mejores amigos. Encontrar un "tercer espacio" con gente nueva (¡y copada!) con la cuál probar cosas distintas y conectar con otros estilos de juego, es otra de las cosas que uno escuchaba (tanto de chico, como de no tan chico) pero que nunca había tenido la suerte de experimentar. Y si, es absolutamente todo lo genial que todo el mundo dice que es. Los clubes de juegos, los espacios culturales, los terceros espacios, motivan y resignifican todo el "esfuerzo" que uno pone en estas pequeñas cositas...o en cualquier otra. Y, en un contexto marcado por en individualismo arrasador y mezquino, encontrar sitios comunitarios de refugio y diversión no solo se vuelve un acto de resistencia frente a la crueldad del mundo. Se vuelve algo necesario para la supervivencia. Por esto, por todas las veces que tres soldados de élite mágicamente buffeados perdieron un combate contra un matón porque la única mecánica es tirar dados, por la motivación para abrir el Instagram y guardar las historias, por las horas pintando, conversionando, pensando, por las risotadas y los tesoros, y las derrotas, y las victorias, y las (siempre crecientes) ruinas de la congelada Felstad, Frostgrave se lleva el primer Nuntius de Oro a "Juego del Año".
Comentarios
Publicar un comentario
Dejar un comentario: