martes, 23 de febrero de 2010

For the Horde! - Segunda Parte

[Segunda y última parte del extenso relato sobre mis experiencias para conseguir el meta-achievement "For the Horde!" en el World of Warcraft. En esta entrada veremos los épicos conflictos contra Magni Bronzebeard, la invaluable ayuda de nuestros amigos y el grand finale con una sigilosa misión suicida para matar al rey de Stormwind. ]

En la entrada anterior habiamos recorrido juntos los primeros pasos que me llevaron desde una cena con amigos hasta los tronos del Profeta Velen y la Alta Sacerdotisa Tyrande. Habiamos visto como, sin demasiadas complicaciones, un raid de 40 personas consiguió matar a los lideres de los night elves y draenei...solo para ser repelidos unas cuatro veces a la hora de atacar a Magni Bronzebeard, rey enano de Ironforge.


Con dos achievements bajo mi cinturón (Putting out the Light y Immortal No More) este de por si muy interesante objetivo comenzaba a tornarse una obsesión. Y, lo que era mucho más impotante, mi pequeño asunto con el rey enano comenzaba a tornarse...personal.

[Immortal No More y Putting out the Light se cubren en la entrada anterior]


Death to the King!: Todavía recuerdo irme a dormir después de el raid se desarmó pensando en lo increiblemente imposible que sería matar a Magni. En los días siguientes procuré recopilar cuanta información pudiese sobre como matar al condenado rey. Mucha gente tenía el oso de guerra negro, lo cual implicaba que mucha gente lo había matado, pero cuando les preguntaba sobre la ingeniosa y secreta estrategia que utilizaron solian responder cosas del estilo de "simplemente entramos por la puerta principal y ya" o "pero si no es taaan dificil". Buscar guías o anecdotas en internet no fue muy fructifero tampoco siendo la gran mayoría de ellas del tiempo de Burning Crusade, cuando se necesitaba no uno, sino DOS raids de 40 personas para esta épica proeza.
Sin saberlo, con cada respuesta que conseguía, el asesinato de Magni se tornaba un objetivo más y más personal y no pasó demasiado tiempo hasta que me importase más matar al rey enano que conseguir el meta-achievement. ¿Y qué podría esperarse? Hasta ahora mis "enemigos número 1 en el WoW" solían ser bosses de muy alto nivel a los que nunca había visto por estar en una guild low-end. Pero esto era completamente diferente: había visto a Magni a los ojos, había irrumpido en su trono y entablado combate cuerpo a cuerpo con él....y me había superado. Él, junto con su habitual destacamento de jugadores aliados, habían arrebatado de la gloria de mi alcanze. No señor...Magni rapidamente desplazó a Archimonde como mi "enemigo número 1 en el WoW". Sin contar que Death to the King! resultaba ser el único achievement que Lumenae (mi novia) necesitaba para conseguir su For the Horde!, lo cual hacía del enano un objetivo aún más importante.
Recuerdo que nos planteamos armar un pug (grupo de gente desconocida) para intentar matar al rey al menos una vez por semana. Ninguna de las personas que habían conseguido matarlo lo había hecho de un modo demasiado complicado: todos coincidian en que había que cargar por la puerta principal y correr hasta su trono, matarlo antes de que llegaran los alianzas y salir corriendo hacia el metro que lleva a Stormwind. Si bien nuestras experiencias pasadas nos hacian pensar que eso era imposible, optamos por dejarlo "a la suerte" e intentarlo tanto como pudieramos...y en verdad lo intentamos.
Durante un par de semanas armamos y nos unimos a diferentes grupos, con diferentes niveles de jugadores y diferentes requisitos de admisión, con diferentes lideres, a diferentes horarios...solo para ser completamente masacrados una y a otra vez (eso sí, dejando al boss en diferentes cantidades de hp :P).
Llegó un punto en que nos hicimos habitues de este tipo de raids y yo hasta terminé liderando raids que no había armado. En cierto aspecto aprendimos a optimizar aspectos del raid: aprendimos que era una mala idea hacer summons en Dun'Morogh, darle radis assist a otros jugadores una vez que el raid estuviera formado o que las enormes monturas de mamuts no pasan por los túneles de Ironforge. Tambien aprendimos que era una buena idea destinar uno o dos grupos, bien balanceados, a repeler a los jugadores aliados. Aprendimos que Magni tiene una interesante cantidad de habilidades....como un splash capaz de matar de un golpe a un raid mal equipado y algo dañado.
Pero nada sirvió: si bien cada vez conseguiamos dejarlo con menos hp (llegando a un exitante 10% en el raid de la screenshot de un poco más arriba, el último raid al que me invitaron y terminé liderando :P ), la situación continuaba siendo increiblemente azarosa y soliamos ser barridos por los jugadores de Ironforge sin demasiado problema.

Fue entonces cuando, tras una tarde de quejarnos desconsoladamente por ventrilo, Silvertooth, un amigo y compañero de la nuestra guild , nos dice con completa naturalidad "¿Pero por qué no me dijeron antes? Yo debo hacer ese achievement una vez por semana". No es un dato confirmado, pero estoy convencido de que Lume y yo pensamos "Si claro" al unisono. ¡Las defensas de Ironforge eran impenetrables! Habiamos llegado al punto de hacer un pequeño gnomo para meternos en el reino y buscar una casa despoblada dentro de la cual poder meter, con anticipación, 3
alts de nivel bajo (uno de ellos warlock) para poder invocar con ellos un raid completo de hordas (eventualmente pasando la posta de los summons a otro warlock) y luego salir todos al unisono: un grado de coordinación imposible de conseguir en un pug, y mientras planeabamos eso caía este muchacho y nos explicaba que "No es tan dificil si haces las cosas bien". Pues...¿qué demonios? ¿realmente perdiamos algo con intentarlo?. Esa misma tarde escuchamos por el Trade Channel que alguien estaba armando For the Horde! y Silver y nosotros nos metimos. Antes de que pasaran diez minutos, Silver ya era el raid leader y todos estabamos cooperando para conseguir un grupo de 40 sujetos de nivel 80.
Debo admitir que, mientras volé nuevamente a Badlands para comenzar con los summons y repetir todo este doloroso y humillante proceso denuevo, no tenía mucha confianza en que este raid fuera diferente a cualquiera de los anteriores. Pero, gracias al cielo (o a Silvertooth) rapidamente comenzé a notar algunas diferencias interesantes. Para comenzar, Silvertooth no era un dps o un healer. Era tanke. Mucho mejor, era el main-tank. Su misión sería llamar la atención de Magni y asegurarse que el rey no fuera a pegarle a nadie más. Para esto, Silver tenía que ser el primero en entrar en el trono, el primero en llamar la atención de todos los guardias y el primero en atacar y ser atacado por Magni. Esto, combinado con el hecho de que fuera el raid-leader, le daba mucha autoridad por encima del movimiento del raid: si Silvertooth frenaba su avanze, todos en el raid tenían que frenar. No porque lo conociesen, respetasen o porque demostrasen un nivel de marcialidad superior al resto de los pug, sino porque ir adelante del main-tank equivale a una muerte segura...y nadie
quiere eso, no?. Pero esto (que permitía un nivel de cohesión importante, haciendo que todos llegasemos por sorpresa al unisono) no hubiera sido suficiente sin otro detalle que nosotros no habiamos tenido en cuenta: la Crusader Aura. Aparentemente, los paladines de este juego tienen una skill algo simpática llamada Crusader Aura que incrementa el movimiento de los jugadores montados. Esta skill, sin embargo, solo afecta a los demás jugadores que están en su party. En tanto que un raid está compuesto por ocho parties y no todas ellas tienen un paladin, no es sorpresa que un grupo llegue antes que otro...arruinando la organización y el factor sorpresa del ataque.
Pero Silvertooth estaba al tanto de ello y no tardó en ordenar a todos los paladines que sacaran sus auras. En cuanto alguno no quiso hacerlo fue rapidamente kickeado del raid, haciendo que todos (incluyendolo cuando consiguiera el re-invite) removieran sus auras.
¡Pero tampoco terminaba ahí! Porque, una vez que comenzabamos a avanzar a las nevadas tierras de Dun Morogh Silver tambien tomó especial precaución en dónde paraba a reagruparse. En vez de hacerlo en la base de la rampa que lleva a Ironforge, a plena vista de todos los alianzas, escogió un punto cercano a la rampa, pero alejado de las zonas más transitadas y aclaró que sería la única parada que el raid realizaría.
Una gloriosa bola de muerte y destrucción avanzó con la más impecable coherencia que jamás hubiese visto, todos juntos sobre el main-tank, moviendose y entrando al unisono en la capital enana. No hizo demasiada falta asignar grupos a matar alianzas: para cuando las alarmas tuvieron efecto, el rey enano estaba agonizando y antes de que hubiera diez alianzas en la puerta de su trono Magni Bronzebeard se encontraba finalmente muerto. Ni un solo miembro de nuestro raid había perdido la vida en el ataque relampago. El combate había sido un impecable éxito de menos de un minuto de duración y solo fue cuando la tropa se movilizó hacia el tren subtarreano que conecta Ironforge con Stormwind que notamos la mala noticia: Lumenae había tenido problemas de conexión durante la pelea y su personaje se había caido, impidiendole recibir el achievement.
Si bien habái conseguido, finalmente, la cabeza del rey enano...el condenado bastardo continuaba arrebatandonos la gloria de los dedos. Lumenae tendría que esperar hasta la noche, cuando Silvertooth organizará otro raid para matar, nuevamente y de forma igual de impecable, al rey enano (raids por los que le estaremos eternamente agradecidos)...pero en aquel momento la batalla continuaba y mientras nos acercabamos al subterraneo comenzabamos a notar las malas noticias: los alianzas ya se habían enterado de la muerte de su rey...y estaban bastante enojados.


[Nótese la defortunada desconexión de Lume, así como mi escudero con la bandera de la horda y la aparición especial de Peperesoso, alt de nuestro G.M. y amigo Adma]



Storming Stormwind: La situación se había tornado un tanto compleja. Cuando atacamos Ironforge no solo no creía que ibamos a tener éxito, sino que nuestro objetivo era el de matar a Magni unicamente. Varyan caería, a su debido momento, pero la muerte de Magni debería haber recomenpenzado a Lumenae con su oso de guerra negro, dandonos un buen motivo para festejar. Con Lumenae desconectada, nuestra increible victoria se encontraba opacada...pero aún así decidimos continuar con la inesperada (para mi) situación de tener 39 personas vivas y organizadas dentro de Ironforge, por lo que corrimos hacia el Deeprum Tram, el metro que conecta la ciudad con Stormwind.
Aquí ocurrió algo curioso. Para los que no estén al tanto del tema, el metro no es un teletrasportador o algo así: literalmente es una estación de subterraneo donde uno espera, se sube al trensito, viaja y se baja del otro lado. Hubo una considerable desorganización de este lado, que nos llevó a tener que perder algo de tiempo haciendo summons desde la otra estación (la de Stormwind). Claro que nuestro interes en el raid había bajado considerablemente, pero eso no significaba que no fueramos a dar un "buen" intento.
Con una buena parte de nuestro raid rezagado en la estación de Ironforge y reteniendo dos docenas de furiosos aliados que venian a vengar a Magni, Silvertooth ordenó una prematura carga hacia el castillo de Stormwind. Supongo que fue un buen intento, pero el daño que nuestro raid hacia simplemente no pareció ser suficiente y para cuando nuestros rezagados perdieron terreno contra los aliados, dos docenas de jugadores enemigos cayeron por la única salida del castillo y masacraron, en orden de preferencia, a nuestros healers, tankes y dps.

El día continuo con normalidad. Una vez que las actividades rutinarias de la guild hubieron terminado (ya entrando la tarde-noche) Silvertooth organizó otro raid contra Magni donde Lumenae pudo, finalmente, darle su merecido al rey enano y obtener su meta-achievement y montura...montura que al día de hoy ella dice que le fue "regalada" por Silver y por la que le estaremos eternamente agradecidos.
Esa noche la guild estaba bastante activa y un tanto aburrida del entretenimiento habitual, asique algunos muchachos de decidimos tener una agradable velada de barquing. En alguna entrada futura explicaré en detalle que es barquing, pero basta aclarar que es el deporte oficial de nuestra guild, ideado por Truecloud (uno de los oficiales) y que tiene que ver con armar un pequeñisimo grupo y molestar a la Alianza en sus puertos (de ahí el nombre, barquing de "barco").  
Ya había ocurrido en el pasado que una sesión de barquing terminara en un pequeña ocupación del puerto de Stormwind...y que dicha ocupación terminara en un ataque suicida a su rey, a altas horas de la noche. En este video (grabado y subido a YouTube por nuestro queridisimo amigo y G.M Adma) pueden ver la suerte que tuvimos en aquella ocación....tras media hora de boludear en el puerto de SW matando alianzas y npcs. Pero ese día habiamos aprendido algo importante: si siete psicopatas habían conseguido entablar buena batalla con Varyan con la única ventaja de atacar a una hora insólita, ¿sería posible matarlo de este modo?.

Así fue que, cuando en la noche de la muerte de Magni se armó un pequeño grupo de barquing, no pasó mucho tiempo antes de que decidieramos empezar a atacar reyes aliados (esta vez haciendo más incapié en el factor sorpresa). Comenzamos intentando con algo simple, matando nuevamente a Tyrande y Velen sin que nos dieran problemas. Entonces fue cuando decidimos ir por el "big game".
Del modo más sigiloso posible, 12 miembros de abordaron el barco que va desde Valiance Keep en Northrend hacia Stormwind, en Eastern Kingdoms, pasaron por el puerto y se lanzaron a los canales sin haber atacado ningún guardia (y, por ende, sin haber sonado la alarma). Con Adma haciendo espionaje con su personaje gnomo y Cyther tirando underwater breathing a toda la party, nos tomamos nuestro momento para organizarnos. No fue hasta que un paladin aliado nos vió que decidimos salir al trote y entrar al castillo de Stormwind. Cabde destacar, queridos lectores, que era muuuuy tarde en la noche...o mejor dicho mañana del otro día. Pero aún así siempre hay alguien con menos vida que uno y algún que otro aliado se reportó para defender a su rey.

Con Silvertooth tankeandolo y llevandolo a una habitación escondida y nuestro equipo de DPS encargandose del esporadico jugador de la alianza, Varyan hizo todo lo posible pero pronto se encontró superado.La batalla fue tensa y emocionante. La sensación de estar haciendo esto en un hard-mode inventando, con poco más de un 1/4 de la cantidad de gente habitual, todos ellos conocidos y compartiendo la emoción y alegría por Ventrilo, sumada a la emoción de saber que con la muerte de este rey conseguiría mi codiciado oso de guerra negro, hizo de esta pelea uno de los más descabellados y divertidos ataques que he hecho en mi vida. Cuando el Varyan terminó su último whirlwind y su hp finalmente bajó a cero, el hermoso y reconfortante ruido del achievement resonó en mis auriculares y con él la satisfacción de una misión cumplida. Aquí dejo las screens de su muerte y de la posterior plantación de estandartes, screen en la que se puede ver la totalidad de nuestro minusculo grupo de ataque.




For the Horde!: Pensandolo en retrospectiva puedo afirmar que este achievement me ha dado enormes cantidades de satisfacción y que busco repetir la experiencia de matar a todos los lideres de la alianza con una mera docena de jugadores (oh, sí...ese grupo continuo haciendo estragos...oh si....).Si bien los reyes son bosses como los de cualquier dungeon, atacar una capital enemiga es una experiencia muy distinta a un raid habitual y una experiencia mucho más rolera, incluso si no uno hace absolutamente nada para que lo paresca.

Me gustaría agradecer muchisimo a todos los guildies que se coparon, una y otra vez, para satisfacer nuestro capricho de matar a los reyes aliados (guildies que aparecen mencionados en una de la screenshosts contra varyan), pero especialmente a Adma y Silvertooth, que participaron en (y en el caso de Silver, organizaron) los principales ataques contra Magni.
Hoy por hoy Lumenae y yo somos felices montando nuestros Black War Bear en las agitadas calles de Dalaran. Hemos notado que si bien es una montura bastante común en la horda, casi ningún jugador de la alianza parece tenerla (Lume encontró, hasta ahora, solo dos y yo no he visto nunca a ninguno) lo cual demuestra nuevamente que la Horda parece dominar el servidor Ragnaros US.

Como última bofeteada a la Alianza, con Lume decidimos nombrar nuestros ositos de alguna manera inteligentemente ofensiva hacia la otra facción. Queriamos nombres que evocaran nuestra supremacia sobre la Alianza, nombres que hicieran aún más evidente nuestra de por si evidente victoria sobre sus reyes...o por lo menos nombres que recordaran las recientes derrotas que la Alianza parecia estar sufriendo.
Siguiendo este camino fue que Lumenae nombró Bolvar a su oso y yo, obviamente, Magni.

 [A falta de una mejor screen, heme aquí con Magni, mi honorablemente obtenido Black War Bear, y mi todavía anónimo escudero]